El Barça decidió presentarse al derbi con un equipo que ni siquiera es su filial y se llevó una manita de un Espanyol que se lo tomó mucho más en serio y goleó a placer para acceder a la final de la Copa Catalunya. Quienes menos merecían pasar este mal trago fueron los jugadores azulgranas que salieron al terreno de juego rendidos a su suerte. Se lo pasaron en grande los blanquiazules, claro, y en especial su delantero Mingo, autor de un hat-trick en el primer tiempo.
Ya desde el primer minuto se vio por dónde iba a ir el partido. Mingo empezaba su noche mágica al marcar de chut raso y cruzado. Y es que cada vez que los blanquiazules llegaron a puerta fue gol o jugada de peligro. El Barça, con Sergi Milà en el banquillo, arrancó con una mezcla de suplentes del filial y del Juvenil A (ningún titular campeón de la Copa del Rey) y futbolistas del Juvenil B que nada pudieron hacer ante un Espanyol encabezados por el técnico Manolo González, y con todo futbolistas en el once titular de su filial, a excepción del meta Àngel Fortuño, que pertenece al primer equipo.
El Barça trató de ser fiel a su filosofía y tener el balón, pero en todo momento fue estéril. Solo un disparo alto, a los 13 minutos, de pol Bernabéu. En ese momento, el Barça ya caía por 2-0, pues había vuelto a marcar Mingo, esta vez aprovechando una indecisión entre Landry y el meta Max Bonfill en la cesión.
El tercero tampoco tardó en llegar. Fue de José Ángel tras pasarle el balón por debajo del cuerpo a un Max Bonfill que no tuvo su día. A la media hora de partido, Mingo firmó su particular hat-trick ante la alegría del público local, como no podía ser de otra manera. De nuevo, un grave error defensivo. Y no marcó el mismo futbolista el quinto antes del descanso por poco. Se fue alto.
Sergi Milà dio entrada a cuatro futbolistas en la reanudación. Entraron Baba Kourouma, el hermano de Ilaix, y el goleador Hugo Alba, junto a Adam Argemí y Pedro Villar. Pero a la primera que tuvo el Espanyol, la manita. Almansa fue quien se aprovechó de la desconcertante fragilidad defensiva azulgrana, esta vez en una caída de Antonio Gómez.
El carrusel de cambios (al tratarse de un amistoso, se pudieron hacer hasta 11) cortó el ritmo del partido, además del hecho de que fueron entrando por las filas azulgranas futbolistas titulares del Juvenil A, como Juan Hernández.
Mingo falló increíblemente a puerta vacía a los 68 minutos el que hubiera sido su ‘poker’ y también en lado blanquiazul, debutó el fichaje invernal Pablo Ramón tras una larga lesión. El central mallorquín tuvo 20 minutos.
Max Bonfill se resarció en los últimos minutos con una doble parada ante Thymos y Sadiq, mientras Hugo Alba reclamó penalti por manos de Carlos Sánchez, que no señaló el colegiado. La suerte ya estaba echada.
RCD Espanyol: Ángel Fortuño; José Ángel, Carlos Sánchez, Rufo, Hinojo; Bauzá, Justin Smith; Lluc Castell, Almansa, Leo Salazar; y Mingo. También: Ángel Gómez (46′); Jan Moreno, Thymos, Marcos y Londoño (58′); Pablo Ramón, Sadik, Rivarés (72′); Hugo Caroz (84′).
FC Barcelona: Max Bonfill; Joan Anaya, Landry, Hafiz Gariba, Pol Bernabéu; Tommy Marqués, Parriego, Diarra; Aziz, Piera y Dani Ferrer. También: Antonio Gómez (11′); Baba Kourouma, Hugo Alba, Adam Argemí y Pedro Villar (46′); Juan Hernández, Roberto Tomás y Alexis Olmedo (62′); Arnau Pradas y Nico Marcipar.
Goles: 1-0 M.1 Mingo; 2-0 M.5 Mingo; 3-0 M.16 José Ángel; 4-0 M.30 Mingo; 5-0 M.49 Almansa.
Árbitro: Brull Acerete.
Incidencias: Semifinal de la Copa Catalunya disputada en la Ciutat Esportiva Dani Jarque ante 1.400 espectadores.