Hugo Duro pone LaLiga patas arriba

El Real Madrid entregó la cuchara en LaLiga en su estadio, después de coquetear con el desastre durante semanas. El equipo de Ancelotti, que tantas veces sacó adelante los partidos con calidad para compensar su haraganería y falta de trabajo, cayó ante un Valencia ordenado, generoso y con la dosis de fortuna necesaria para volver a ganar en el Bernabéu 17 años después. La grada protestó contra Vinicius, que fallóu un penalti aunque marcó el tanto blanco, mientras el esfuerzo de Mbappé se estrelló con un gigantesco Mamardashvili.  

Reincidente en sus pecados, el Madrid volvió a entregar un primer tiempo abúlico y desinteresado. Ni siquiera con un penalti a favor pudo inclinar el duelo de su lado el equipo blanco, sin Asencio ni Rodrygo, pero con Mbappé y Vinicius. Puestos a tropezar donde siempre, Vinicius se llevó la palma. Asumió la responsabilidad del penalti tempranero, lo ejecutó mal, abajo y centrado, para perder desde entonces los escasos duelos que libró. Porque se fue al medio y la pidió poco, archivando aquello de que siempre lo intenta. El Bernabéu le dedicó algún reproche, como Ancelotti en Copa cuando amenazó con cambiarle. Le han tomado la matrícula.

Se estrelló el Madrid ante un Valencia muy meritorio. Sin tres de sus titulares por decisión propia (Rioja, Gayà y Foulquier), bastó con juntarse en torno a sus tres centrales, juntar las líneas y mover la pelota con criterio, a sabiendas de que el Madrid no presiona, para imponerse en el primer acto. Marcó Diakhaby en un córner magnífico de Diego López, de dentro a fuera, y tuvo la suerte de cara en un par de lances. El primero, en el penalti que Figueroa Vázquez vio clarísimamente inexistente en el VAR, ignorando el brazo de Tárrega sobre Mbappé, que Cuadra apreció de forma correcta y que malgastó Vini, facilitando la tarea a Mamardashvili. El segundo, en un despeje estrambótico de Diakhaby, que tiene estas cosas, para hacer un golazo en su portería. El fuera de juego previo de Mbappé anuló la pifia del central, que respiró aliviado. 

En medio de la pereza general del Madrid, Mbappé fue quien más intención puso en no tirar la primera parte a la basura. Buscó el espacio, se ofreció en el apoyo, combinó con los compañeros, fabricó el penalti y remató dos veces, una salvada por Mamardashvili con una mano estupenda y otra escupida por el poste, aunque estaba previamente en fuera de juego. De hecho, sólo Bellingham en una acción individual remató a puerta además de Kylian en el primer acto. Balance escasísimo, merecedor de la bronca del respetable. 

Presionó el botón de ON Ancelotti en el descanso y el Madrid fue distinto tras el descanso. Intenso y ofensivo, se instaló en campo ajeno y apenas permitió salir al Valencia. Llegó pronto el empate, con un córner al primer palo peinado entre Bellingham y Javi Guerra que empujó Vinicius en el segundo, oportuno. Ya costaba al Valencia encontrar salida, con Guerra multiplicando esfuerzos atrás, Almeida desfondado y Sadiq condicionado por una entrada dura a Valverde. Entró Rafa Mir por él, mientras Rodrygo relevó a Brahim. En todas las opciones de gol apareció Mbappé, rematando fuera por poco un centro atrás de Fran García, y sirviendo un centro atrás que remató Valverde. Monumental parada de Mamardashvili. Gigantesco el partido del georgiano.

Con un cuarto de hora por delante quemaron naves los dos técnicos. Corberán refrescó todas las líneas, manteniendo a sus tres torres atrás. Sufrió menos con Pepelu en el medio y Fran Pérez en el carril. Ancelotti sorprendió poniendo a Alaba de lateral largo junto a Endrick y Camavinga. El austriaco fue quien mejor funcionó, sirviendo varios balones interesantes. Prietas las líneas, resistió bien el asedio el Valencia, con su portero agigantado, y se mascaba el sorpresón. Salió a la contra Diego López imponente ya en tiempo de prolongación, zafándose de Valverde y Camavinga, pero quedaba la traca final. Se escapó Rafa Mir por derecha, en superioridad, sirvió templado y Hugo Duro cabeceó inapelable a la red para sacar al Madrid de la pelea por LaLiga y sellar media permanencia del equipo valencianista. Justo castigo para los primeros, recompensa más que merecida para el valencianismo, que tanto ha sufrido.

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